Fauna Latente / Latent Fauna


Julieta Anaut


"No haber nacido animal es mi secreta nostalgia. Ellos a veces llaman de lejos
a muchas generaciones y yo solo puedo responder sintiendome inquieta. Es la llamada."
Clarice Lispector



Fauna Latente Julieta Anaut

Metamorfosis áurea | 2012 | Fotografía con intervención digital | 50 x 100 cm.







Fauna Latente Julieta Anaut

Sabiduría y naturaleza | 2012 | Fotografía con intervención digital | 70 x 100 cm.







Fauna Latente Julieta Anaut

Sereno delirio | 2012 | Fotografía con intervención digital | 70 x 100 cm.







Fauna Latente Julieta Anaut

Santuario dorado | 2012 | Fotografía con intervención digital | 70 x 100 cm.




En silencio, cada una ha decidido que su mirada se parezca al horizonte;
por eso se entregan a la marea, a la inmensidad y al caminar incesante.

...

Peregrinas de tierra y plumas, vagan por el desierto en busca del sentido de la espina;
son criaturas que encarnan el misterio de la plegaria. (Julieta Anaut)





Fauna Latente Julieta Anaut

Origen y credo | 2012 | Fotografía con intervención digital | 40 x 100 cm.







Fauna Latente Julieta Anaut

El día en que Santa Clara emergió de las tinieblas | 2012 | Fotografía con intervención digital | 70 x 100 cm.






Fauna Latente


Por Julio Sánchez



En las cuevas de Lascaux o las de Les Trois Frères se conservan los testimonios más antiguos de lo que hoy llamamos arte. Y son imágenes de leones, osos y toros, entre otros. De ahí en más la unión entre el hombre y los animales ha sido registrada en todas las manifestaciones artísticas, aún en aquellas más radicales como la performance. Las más reconocidas de la posguerra fueron las de Joseph Beuys con la liebre y con el coyote; en la primera intentaba "explicarle el arte a una liebre muerta", pues decía que esto era más fácil que convencer a un hombre obstinadamente racionalista. En la otra, "I like America, America likes me", el alemán dramatizó el encuentro con el instinto, aquello que los humanos acorralamos en los animales y desprestigiamos en los humanos. Le gustaba recordar que nosotros también somos parte de la naturaleza y por lo tanto colmados de instinto. En esta misma senda se inscribe la serie Fauna Latente de Julieta Anaut. El collage fotográfico le permite crear escenas de corte surrealista, un mundo mágico con animales que dialogan y conviven con los personajes, todos femeninos. Como lo hizo el pintor romántico Caspar David Friedrich en sus cuadros, Julieta también recurre a las ruinas de un templo cristiano para demostrar el carácter sagrado de su mensaje. El pintor romántico había renunciado al dogmatismo de la religión y pensaba que el misterio de la creación estaba en la naturaleza y no en la iglesia. De modo análogo Julieta -en algunas de sus obras- ubica a sus personajes en un escenario que tiene como fondo la iglesia abandonada, estableciendo una sacralidad no institucionalizada. Todas las mujeres de las fotos de Julieta tienen algo de santidad, a veces cristiana, a veces pagana. En Santuario dorado se observa una mujer con cuernos de ciervo descansando (meditando quizá) en un paisaje montañoso, más atrás hay dos estatuas broncíneas que parecen objetos de adoración, una es el rostro de una mujer de cuello alargado y la otra un bovino echado. La "mujer cierva" nos remonta a los primeros tiempos de la humanidad, más precisamente al Paleolítico, cuando el rápido crecimiento de la cornamenta aludía a la fase creciente de la luna y por lo tanto el principio generador de vida. Así, la fuerza fecunda de la diosa tomó forma de serpiente, perro, pez, mariposa, abeja y otras tantas epifanías. Las aves aparecen una y otra vez en las fotos de Julieta, quizá como una metáfora del alma que emprende el vuelo, aunque hay algunas simbologías más precisas, como la lechuza atributo de la sabia Palas Atenea. Iguanas, perros, cuervos y otros tantos animales circulan en Fauna Latente, en las fotos de Julieta aparecen como pares de la mujer como iguales, y no como las bestias que Dios había creado para ser dominadas por el hombre, tal como sostiene el Génesis. Las obras de Julieta logran que paisaje, mujer y fauna recuperen aquella unión mística que nos integraba al universo, el "unus mundus" de los alquimistas.




Latent Fauna


By Julio Sánchez



In the caves of Lascaux or of Les Trois Frères are kept the most ancient testimonies of what we nowadays call art. And they are images of lions, bears and bulls, among others. From that time onwards, the union between mankind and animals has been registered in all artistic expressions, even in the most radical ones as it is the performance. The most well-known post-war expressions belong to Joseph Beuys with the hare and the coyote; in the first one, he attempted to "explain art to a dead hare", since he said it was easier than trying to persuade a stubbornly rationalist man. In the other one, "I like America, America likes me", the German dramatized the encounter with the instinct, this sensation human beings corner in animals and discredit in human beings. He likes remembering that we are also part of nature and thus, we are full of instincts. On this same path is inscribed the series Latent Fauna by Julieta Anaut. The photographic collage allows her to create surrealist scenes, a magical world with animals that hold talks and live with the characters, all of them feminine ones. As the romantic painter Caspar David Friedrich did in his pictures, Julieta also resorts to the ruins of a Christian temple to show the sacred nature of her message. The romantic painter had given up to the dogmatism of religion and thought that the mystery of creation was in nature and not at the church. Likewise, Julieta - in some of her works- places her characters on a stage with the abandoned church as background, setting up a non-institutionalized sacredness. All the women in Julieta's photos have some sort of saintliness, either pagan or Christian. In "Santuario dorado" ("Golden sanctuary") we can see a woman with deer's horns resting (maybe meditating) in a mountainous landscape, a bit further, there are two bronze statutes who seem worship objects, one is the face of a long-neck woman and the other one of a bovine lying down. The "deer woman" makes us go back to the first times of humanity, the Paleolithic to be more precise, when the fast growth of the horns referred to the waxing moon phase and thus the life generating principle. This way, the goddess's fertile force became a serpent, a dog, a fish, a butterfly, a bee and other so many epiphanies. The birds appear once and again in Julieta's photos, perhaps as a metaphor of the soul that takes flight, although there are more precise symbols, as the owl, an attribute belonging to the wise Palas Atenea. Iguanas, dogs, crows and some other animals move around in Latent Fauna, in Julieta's photos appear peers of the woman as the same and not as beasts created by God to be dominated by mankind, as established by the Genesis. Julieta's works have made it possible that landscape, woman and fauna recover that mystic union that integrated us into the universe, the alchemists' "unus mundus".







Fauna Latente Julieta Anaut

Montaje Fauna Latente | Sala Saraco, Neuquén, Arg. 2013







Fauna Latente Julieta Anaut

Montaje Fauna Latente | Centro Cultural de Viedma, Río Negro, Arg. 2012







Fauna Latente Julieta Anaut

Montaje La eternidad de lo primitivo | MMAMM - Museo de Arte Moderno de Mendoza, Mendoza, Arg. 2014







→ Julieta Anaut | Artista visual/Visual artist | Argentina | www.julietaanaut.com.ar | julieta.anaut@gmail.com